ASOCIACION GNOSTICA DE ESTUDIOS ANTROPOLOGICOS Y CULTURALES
Franz Harttmann Doctor en Medicina
La ortodoxia de la Edad Media consideraba a los ángeles, demonios o espíritus
humanos desencarnados, como entidades personales invisibles. Personificaron a
los poderes del bien y del mal, e hicieron de ellos caricaturas y monstruos que
volaban de lugar a lugar, tratando de subyugar las almas de los hombres o de
sujetarlos a su poder. El gobierno de aquellos tiempos era oligárquico, y el
pobre dependía de los favores del rico. El poder de la Iglesia era supremo, y
los dictados del clero no toleraban la desobediencia. El servilismo y anhelo por
favores personales estaban a la orden de aquel tiempo, y este estado de la mente
influenció y modificó necesariamente las concepciones religiosas del pueblo.
El Espíritu Supremo del Universo fue degradado a sus ojos como un tirano
personal, y cuyo favor trataban de ganar por medio de penitencias, súplicas, y
por medio de la intercesión de los sacerdotes, que se suponía eran sus
favoritos. Todo lo que no podía ser reconciliado con las preocupaciones y
opiniones existentes, era atribuido al diablo; y los horrores de la Inquisición,
las persecuciones religiosas y procesos de brujas, son bien conocidos para
traerse a la memoria del lector.
“Pneuma”,
o “alma”, significa un espíritu semi- material, una esencia o forma que
no es ni “material” en el sentido aceptado de la palabra, ni espíritu puro.
Es (como todo lo demás en el universo) una forma de la voluntad, y puede tener
una o ninguna inteligencia. Generalmente significa el eslabón que une el espíritu
con el cuerpo; pero hay seres que pertenecen enteramente al reino del alma y no
tienen cuerpos como los llamados comúnmente “materiales”.
Se puede decir que el alma es cierto estado de actividad de la voluntad,
y lo mismo se puede decir del cuerpo físico; porque si consideramos al universo
como siendo una manifestación de la voluntad en movimiento, entonces todas las
formas y objetos que conocemos, o que podemos imaginar, son determinadas
vibraciones de la voluntad. Así, pues, podemos considerar a la naturaleza física
como constituída de un orden inferior de vibraciones, al alma como una octava
superior de las mismas, y al espíritu como más superior todavía. Si el cuerpo
físico muere, la octava inferior deja de sonar, pero la superior continúa y
continuará en vibración mientras esté en contacto con lo más elevado; pero sí
el espíritu se ha separado de ella, tarde o temprano cesará su actividad. Así
pues, si el hombre muere el alma sobrevive, y sus esencias superiores van a
formar la substancia del cuerpo del hombre paradisíaco, “el hombre del nuevo
Olimpo” (Devachán), y las esencias inferiores del alma, de la cual el espíritu
se ha separado, se disuelven en los elementos astrales a que pertenecen, así
como el cuerpo terrenal se disuelve en los elementos de la tierra.
Esta disolución, sin embargo, no se verifica inmediatamente en el
momento de la separación del alma del cuerpo, sino que puede necesitar largo
tiempo. Lo que constituía la mente de un hombre (el astra),
continúa todavía existiendo después de la muerte del cuerpo, aunque el astrum
no es la persona a que el astrum
perteneció. Si un hombre ha sido veraz durante su vida, su espíritu será
veraz después de la muerte del hombre. Si ha sido un gran astrónomo, un mago o
alquimista, su espíritu será todavía lo mismo, y podemos aprender muchísimas
cosas de tales espíritus; esas cosas son los restos de la mente que en un
tiempo constituyeron el hombre terrenal.
Hay dos muertes o dos separaciones. La separación del espíritu y alma
del cuerpo y la separación del espíritu del alma; o, para expresarlo más
claro, la separación de lo espiritual del alma meramente intelectual o animal.
Si una persona muere de muerte natural (esto es, de vejez), si sus pasiones han
muerto durante la vida, si su voluntad egoísta se ha debilitado y su mente se
ha hecho como la de un niño, y si ha puesto su confianza en su padre, su espíritu
y su alma, al momento de la muerte, serán libres de las cadenas materiales y
será atraído al cuerpo de Cristo.[1]
“Tal alma es la carne y sangre de Cristo y Cristo es su Dueño. No
entra en comunicación con los mortales, porque no desea nada terrenal. No
“piensa” o especula acerca de las cosas terrestres, ni se apena por sus
relaciones o amigos. Vive en un estado de pura sensación, dicha y gozo”.[2]
Tal es la suerte de los que mueren de muerte natural en Dios; pero las
condiciones de los que mueren prematuramente sin ser regenerados, las de los
suicidas o las de los que mueren a consecuencia de algún accidente, difieren
muchísimo; porque aunque sus almas han sido separadas por fuerza de sus
cuerpos, el espíritu no por esto deja necesariamente al alma, sino que puede
permanecer con ella hasta que otra separación se verifique. Permanecen en tales
casos seres humanos como cualesquiera otros; sólo, con esta diferencia, que no
poseen un cuerpo físico, y permanecen en tal estado hasta que llega el tiempo
cuando, según la ley de la Naturaleza y su propia predestinación (Karma),
su muerte física debería haber llegado. Al terminar este tiempo se verifica la
separación de sus principios inferiores y superiores. Mientras tanto viven en
sus cuerpos astrales. Tales cuerpos son invisibles para nosotros, pero son
visibles entre ellos, y tienen sensación y facultades perceptivas[3],
y ejecutan en sus pensamientos lo que tenían costumbre de ejecutar durante la
vida, y creen que lo están ejecutando físicamente. Permanecen todavía en la
esfera de la tierra, y Paracelso les llama Caba-
li, Lemures, etc. Están todavía en posesión completa de sus deseos
terrenales y pasiones; tratan de satisfacerlas, y son instintivamente atraídos
hacia personas en quienes hallan deseos y pasiones correspondientes, y a los
lugares en donde pueden esperar satisfacerlas, entrando en simpatía con los
llamados médiums, y son por lo mismo inclinados con frecuencia a instigar a
tales médiums a que cometan crímenes e inmoralidades; no se puede evitar que
lo hagan así, porque, al perder sus cuerpos físicos, han perdido también la
suma necesaria de energía y poder de voluntad para ejercer dominio propio y
emplear sus facultades de raciocinio. Con frecuencia rondan los lugares donde
acostumbraban pasar el tiempo durante la vida[4];
de este modo tratan de hallar alivio a la sed devoradora que sienten por
satisfacer sus deseos. A donde quiera que sus pensamientos les atraigan, hallá
irán. Si han cometido algún crimen, pueden ser encadenados por el
arrepentimiento al lugar en que fue perpetrado; si tienen un tesoro sepultado,
el cuidado de su dinero puede retenerlos allí; el odio o deseo de venganza
puede encadenarlos a sus enemigos [5];
el amor material puede convertirlos en vampiros, y encadenarlos con el objeto de
su pasión, con tal que haya algunos elementos en la víctima que les den
acceso, porque el cuerpo astral de una persona mala no puede influenciar la
mente de una persona pura, ni durante la vida ni después de la muerte, a menos
que estén en mutua relación por alguna semejanza en sus organizaciones
mentales [6].
“Bajo ciertas circunstancias, tales entidades humanas pueden hacerse
visibles o manifestar su presencia de alguna manera. Pueden aparecer en forma
corporal, o permanecer invisibles y producir sonidos y ruidos – como toques,
risas, silbidos, estornudos, gemidos, suspiros, pasos, pataleos -; pueden
arrojar piedras y mover los muebles u otros objetos, y todo esto lo pueden
hacer con el fin de llamar la atención de los vivos, a fin de que puedan
obtener una oportunidad de entrar en comunicación con ellos”.[7]
Pero no todas las apariencias de visitadores supramundanos o submundanos
son causadas por las apariciones de los espectros o cuerpos astrales de los
suicidas o víctimas de accidentes, ni por los cadáveres astrales y el Evestra
de los muertos, sino que hay otras entidades invisibles que pueden rondar las
casas de los mortales, y pueden en ocasiones hacerse visibles y tangibles a los
sentidos físicos, si existen las condiciones necesarias para tal fin.
“Una de estas clases la forman los seres llamados “fantasmata”.
Estos seres semejantes a espectros son “espíritus nocturnos”, que tienen
raciocinio semejante al del hombre. Tratan de apegarse a los hombres,
especialmente a los que tienen muy poco poder de dominio propio, y a quienes
pueden dominar. Hay muchísimas clases de estos espíritus, buenos lo mismo que
malos, y les gusta estar cerca del hombre. En esto son comparables a los perros,
que también gustan de la compañía de los hombres. Pero el hombre no puede
aprovechar nada de su compañía. Son sombras vacías, y sólo un embarazo para
él. Temen los corales rojos, como los perros temen a un látigo; pero los
corales obscuros les atraen”. (“Herbarius Theophrasti: De corallis”.)[8]
“Algunos creen que tales espíritus pueden ser arrojados con agua
bendita y quemando incienso; pero no se puede tener ninguna agua bendita
mientras no se halle un hombre bastante santo para poder dotar al agua con un
poder oculto, y el olor del incienso puede más bien atraer a los malos espíritus
que arrojarlos: porque los malos espíritus son atraídos por las cosas que son
atractivas a los sentidos, y si queremos arrojarlos sería más racional emplear
olores desagradables para este fin. El verdadero y efectivo poder contra todos
los malos espíritus es la voluntad. Si amamos a la fuente de todo bien con todo
nuestro corazón, mente y deseo, podemos estar seguros de no caer nunca en el
poder del mal; pero las ceremonias sacerdotales – rociar agua, quemar incienso
y cantar encantamientos – son invenciones de la vanidad clerical, y por lo
mismo tienen su origen en la fuente de todo mal. Las ceremonias han sido
instituidas en su origen para dar una forma externa a un acto interno; pero
donde el poder interno, para ejecutar tales actos, no existe, una ceremonia no
será de ningún valer, sino sólo para atraer a los espíritus a quienes puede
gustar burlarse de nuestra tontería”. (“Filos. Oculta”.)
Otra clase consta de los Incubos y Súbcubos, de los que hablan las
tradiciones rabínicas de una manera alegórica como habiendo sido creados por
el derrame del semen de Adam (el hombre animal) mientras se ocupaba de Lilith,
su primera esposa (dando a entender una imaginación mórbida). Paracelso dice
en su libro “De Origine Morborum Inivibilium”, lib.III.: “La imaginación
es la causa de los Incubos y Súbcubos, y de la Larva fluídica. Los Incubos son
seres masculinos y los Súbcubos femeninos. Son el producto de una imaginación
intensa y lasciva de los hombres y mujeres, y después que toman forma
desaparecen. Son formados del Esperma que se halla en la imaginación de los que
cometen el pecado contra natura de Onán en pensamiento y acto. Viniendo, como
viene, sólo de la imaginación, no es verdadero esperma, sino sólo una sal
corrompida (esencia). Sólo una semilla que entra a los órganos de la
Naturaleza suministra para su desarrollo puede desarrollarse en un cuerpo.9
Si la semilla es plantada en el suelo a propósito,
se pudrirá. Si la esperma no cae en la matriz conveniente, no producirá nada
bueno, sino algo inútil. Por lo mismo, los Incubos y Súbcubos que se producen
de la semilla corrompida, sin el orden natural de las cosas, son malos e inútiles,
y Tomás de Aquino ha cometido un error tomando equivocadamente tal cosa inútil
por una “perfecta”.
“Este esperma que viene de la imaginación, nace en Amore
Hereos. Esto significa una clase de amor en que un hombre puede imaginarse
una mujer, o una mujer un hombre, para ejecutar el acto connubial con la imagen
creada en la esfera de la mente. De este acto resulta la expulsión del flúido
etéreo inútil, impotente para engendrar un niño, pero capaz de producir
Larva. Tal imaginación es madre de una impúdica lujuria, que, si continúa,
puede hacer al hombre impotente y a la mujer estéril, porque mucho del poder
verdadero creativo y formativo es perdido por el ejercicio frecuente de esta mórbida
imaginación. Esta es frecuentemente la causa de las molas, abortos, fracasos y
malas formaciones. Este esperma corrompido puede ser tomado por los espíritus
que vagan por la noche, que pueden llevarlo a un lugar donde pueden fecundarlo.
Hay espíritus que pueden ejecutar un “actus” con él, como también lo
pueden hacer las brujas, y, a consecuencia de este “actus”, pueden
producirse muchos monstruos curiosos de formas horribles”. (“De Orig. Morb.
Invis.”)
“Si tales monstruos nacen de una imaginación consciente poderosa, la
misma conciencia será creada también con ellos. Los espíritus de la noche
pueden usar todo lo que nace de tal esperma según quieran, pero no pueden
usar nada de carácter humano o que posea verdadero espíritu”. “El
amor erótico es un estado del cuerpo invisible, y es causado por una imaginación
sobreexcitada, estimulada a tal grado que arroja esperma, de la cual pueden
resultar Incubos y Súbcubos. En las pollutionibus
nocturnalis ordinarias, el cuerpo pierde esperma sin ningún esfuerzo de la
imaginación, y los espíritus de la noche no pueden por lo mismo usarla para
sus fines”.
“Si las mujeres que han pasado de la edad en que pueden concebir, son
impúdicas y de vivida imaginación, pueden también producir tales cosas. Si
las personas de uno u otro sexo tienen deseos lujuriosos y una imaginación
activa, o si se enamoran apasionadamente de una persona del sexo opuesto, y no
pueden obtener el objeto de su deseo y fantasía, entonces un Incubo o Súbcubo
puede tomar el lugar del objeto ausente, y de este modo los hechiceros pueden
producir Súbcubos y las brujas Incubos”10.
“Para impedir tan desgraciados sucesos, es necesario ser casto, honrado y
puro, en pensamiento y deseo, y todo el que no pueda ser así debe casarse.11
La imaginación es un gran
poder, y si el mundo conociera las cosas extrañas que se puede producir por el
poder de la imaginación, las autoridades harían que todos los vagos se fueran
a trabajar y a emplear su tiempo de alguna manera útil, y tendrían cuidado de
los que no pueden gobernar su imaginación, a fin de evitar que aconteciesen
malos resultados”. (“Morb.
Invis.” IV.)
“El llamado Dragón
es un ser invisible, que puede hacerse visible y aparecer en forma humana y
cohabitar con las brujas. Esto se verifica por medio del esperma que se pierde
por los onanistas, fornicadores y prostitutas in
acte venereo 12,
y que tales espíritus usan como
cuerpo para obtener la forma humana se halla en
germen en el esperma, y si estos espíritus usan el esperma de cierta persona,
es como si un hombre se pusiera el vestido de otro, y entonces tienen la forma
de esa persona y se le parecen en todas sus partes y detalles” 13.
(“De Fertilitate.” Trat.II)
“Otro monstruo horrible es el Basilisc, creado por la Sodomía, y también el Aspis
y Leo. Hay innumerables formas bastardas, mitad hombre, mitad araña o
sapos, etc., los cuales habitan el plano astral; pertenecen a la serpiente cuya
cabeza tiene que ser aplastada por
el pie de Cristo. (“Fragm.”)
“Si estas formas son suficientemente densas para hacerse visibles,
aparecen como una sombra o niebla de color. No tienen vida propia, sino que la
toman de la persona que le dio el ser, lo mismo que una sombra es producida por
un cuerpo; y donde no hay cuerpo, no puede haber sombra ninguna. Con frecuencia
son engendradas por idiotas, personas inmorales, depravadas o enfermizas, que
llevan una vida irregular y solitaria, y que son adictas a malos hábitos. La
coherencia de las partículas que componen los cuerpos de estos seres no es muy
fuerte, y temen el aire, la luz, el fuego, las puntas y armas. Son una especie
de apéndice aéreo al cuerpo de sus padres, y hay algunas veces tan íntima
relación entre ellos y el cuerpo de sus progenitores, que si se hace un daño a
los primeros, puede transmitirse a los segundos. Son parásitos que extraen la
vitalidad de las personas a quienes son atraídos, y pueden agotar la vitalidad
de sus víctimas muy pronto, si éstas no son muy fuertes” 14.
“Algunos de estos seres influencian a lso hombres
según sus cualidades; los vigilan, aumentan y excitan sus faltas, hallan
excusas a sus errores, les hacen desear el éxito de sus malas acciones, y
gradualmente absorben su vitalidad. Fortifican y sostienen la imaginación en
las operaciones de hechicería, algunas veces hacen predicciones falsas y dan oráculos
erróneos. Si un hombre tiene una imaginación fuerte y mala, y quiere dañar a
otro, estos serse están siempre prontos para ayudar en el cumplimiento de su
objeto”. Estos seres pueden hacer que sus víctimas pierdan la razón, si son
demasiado débiles para resistir a su influencia. “Una persona sana y pura no
puede ser obsesada por ellos, porque tal Larva sólo puede obrar en los hombres si éstos le
dan lugar en sus mentes. Una
mente sana es un castillo que no puede ser invadido sin la voluntad de su dueño; pero si se
les permite entrar, excitan las pasiones de los hombres y mujeres, crean malos
deseos en ellos, producen perversos pensamientos que obra dañosamente en el
cerebro; aguzan el intelecto animal y sofocan el sentido moral. Los malos espíritus
obsesan únicamente a los seres humanos en quienes la naturaleza animal
prepondera. Las mentes que están iluminadas por el espíritu de verdad no
pueden ser poseídas; sólo los que son habitualmente guiados por sus propios
impulsos inferiores pueden ser sujetados a su influencia. Los exorcismos y
ceremonias son inútiles en tales casos. La oración 15
y abstinencia de todos los pensamientos que puede estimular la imaginación o
excitar el cerebro son los únicos remedios verdaderos”. (“De ente
Spirituali.”) “La cura de la obsesión es un acto puramente psíquico y
moral. La persona obsesada debe hacer uso de la verdadera oración y
abstinencia, y después de esto, que una persona de fuerte voluntad quiera
que tales espíritus se vayan”. (“Filosofía Oculta”) 16
La razón porque no podemos ver estas entidades astrales es porque son
transparentes como el aire. No podemos ver el aire a menos que hagamos humo, y
aun en ese caso no vemos el aire mismo, sino el humo que es llevado por el aire.
Pero podemos sentir el aire cuando se mueve, y podemos también en ocasiones
sentir la presencia de tales entidades, si son bastante densas para ser
sentidas. Además, el objeto de nuestros sentidos es percibir los objetos que
existen en el plano para el cual esos sentidos están adaptados, y por lo mismo
los sentidos físicos existen con el objeto de ver cosas físicas, y los
sentidos del hombre interior son para ver las cosas del alma. Cuando los
sentidos externos están inactivos, los sentidos interiores pueden despertar a
la vida, y podemos ver los objetos del plano astral como vemos las cosas en un
sueño. Hay también algunos venenos por los cuales la actividad orgánica del
cuerpo se puede suprimir por algún tiempo, y la conciencia del hombre
interior hacerse más activa, y la cual, por lo mismo, nos puede hacer ver las
cosas del plano astral. Pero tales venenos destruyen la razón y son muy dañosos
a la salud. En las fiebres, delirios, etc., se pueden ver también estas cosas.
Algunas de ellas pueden ser creaciones de la mente del paciente, otras pueden
haber sido creadas por la imaginación mórbida de otra persona, como ya se dijo
17.
Pero si estas entidades son invisibles bajo condiciones normales para el
ser humano, puede ser muy bien percibidas por un Elementario humano, que exista
conscientemente en su plano. Los caracteres humanos depravados pueden, después
de la muerte, tomar las formas animales y monstruos, a los que se parecieron por
sus malos pensamientos. La forma es sólo una apariencia que representa un carácter,
y el carácter da impresión a la forma. Si el carácter de una persona es
completamente malo, hará que la forma astral sea horrible. Por esta razón las
almas de los depravados puede aparecer en formas animales 18.
El
espíritu puro no tiene forma: es sin forma como los
rayos del sol. Pero así como éstos hacen que los elementos de la materia se
desarrollen en plantas, igualmente las substancias del alma pueden convertirse
en seres con formas, por medio de la acción de los rayos espirituales. Hay espíritus
buenos y espíritus del mal; espíritus planetarios y ángeles. Hay los espíritus
de los cuatro elementos, y hay muchos miles de clases diferentes19.
“Cada niño, al nacer, recibe un espíritu
familiar o genio, y estos espíritus instruyen algunas veces a sus discípulos
aun desde su más tierna edad. Muchas veces les enseñan a hacer cosas
extraordinarias. Hay en el universo un número incalculable de tales genios, y
podemos aprender de ellos todos los misterios del Caos, a causa de que están en
relación con el Misterio Magno. Estos espíritus familiares son llamados Flage20.
Hay varias clases de Flage,
y hay dos modos por los que podemos obtener conocimiento de ellos. Uno es haciéndose
visibles para poder hablar con nosotros; el otro es ejerciendo una influencia
invisible en nuestra mente. El arte de la Nectromancia 21
hace que el hombre perciba cosas interiores, y no
hay misterio tocante al ser humano que no se pueda conocer por este arte, y al
Flage se le puede hacer que lo revele o por persuasión o por la fuerza de la
voluntad, porque el Flage obedece a la voluntad del hombre por la misma razón
que un soldado obedece la voluntad del que manda, o un inferior obedece a su
superior, aunque éste pueda ser físicamente más fuerte que el primero. Se
puede hacer que el Flage aparezca visiblemente en un espejo de Beryll, en un pedazo de carbón o un cristal, etc., y no sólo se
puede ver al Flage sino también a la persona a quien pertenezca, y todos sus
secretos pueden ser conocidos. Y si no es posible hacerles que se aparezcan,
entonces tale secretos se pueden saber por comunicación de pensamiento o por
signos, visiones alegóricas, etc. Con la ayuda
de estos Flages se puede hallar tesoros ocultos y las cartas cerradas se
pueden leer, a pesar de lo oculto que se hallen para la vista, porque la
apertura de la vista interior quita el velo de la materia. Las cosas que han
sido sepultadas se pueden hallar de ese modo, las robadas recobrarse, etc. El
Flage puede revelarnos sus secretos tanto buenos como malos, en nuestros sueños.
El que obtiene conocimiento del espíritu lo obtiene de su padre; el que conoce
a los Elementales se conoce a sí mismo; el que comprende la naturaleza de los
elementos sabe como está construido el Microcosmo. Los Flage son los espíritus
que instruyeron al género humano en las artes y ciencias en los tiempos
antiguos, y sin ellos no habría seguramente ni ciencia ni filosofía ninguna en
el mundo” 22.
“En la práctica de la divinación por sortilegio, etc., el Flage guía
la mano. Tales artes no son ni de Dios ni del diablo, sino que son el Flage. Las
ceremonias que de costumbre se usan en estas ocasiones son mera superstición, y
han sido inventadas para dar a tales ocasiones un aire de solemnidad. Los que
practican ese arte ignoran ellos mismos con frecuencia las leyes que lo
gobiernan, y puede atribuir los resultados obtenidos a las ceremonias, y
confunden erróneamente sus supercherías con la cosa esencial” 23.
Respecto a la confianza que se pueda tener en las revelaciones de los
seres invisibles, Paracelso dice: “A los malos espíritus les gusta hacer caer
a los hombres en error, y por lo mismo sus profecías son generalmente falsas y
sus predicciones basadas en engaño. Dios hizo a los espíritus mudos, para que
no puedan decirlo todo tan claramente al hombre que éste no necesite usar su
razón para evitar cometer errores. Los espíritus no deben instruir al hombre,
pero no siempre obedecen ese mandato. Por esta razón con frecuencia guardan
silencio cuando su informe es más necesario y muchas veces hablan falsedades
cuando más importa saber la verdad”. Esta es la causa de que tantas cosas que
han dicho los espíritus hayan sido mentiras e ilusiones, y algunos espíritus
mienten muchísimo más que otros. Pero puede suceder que tal vez de doce
predicciones hechas por tales espíritus una accidentalmente salga cierta, y en
este caso los ignorantes no se fijarán en que las otras once fueron falsas,
sino que estarán prontos para creer todo lo que tales espíritus puedan decir.
“Estos espíritus enseñan con frecuencia a las personas que tratan con ellos,
a practicar ciertas ceremonias, a decir ciertas palabras y nombres en que no hay
ninguna significación, y todo esto lo hacen para divertirse, y tener algún
pasatiempo a costa de las personas crédulas. Rara vez son los que pretenden
ser; aceptan nombres, y uno usará el nombre de otro, o pueden asumir la máscara
y modo de obrar de otro. Si una persona tiene tal espíritu, que pertenezca a
una clase mejor, puede ser un buen decidor de la buenaventura; pero el que tiene
un espíritu mentiroso no oirá sino mentiras, y, en general, todos estos espíritus
en su clase se sobrepasan mutuamente en engaños y mentiras” (Filosofía
Sagaz”) 24.
“El hombre es un instrumento por el cual los tres
mundos – el espiritual, el astral y el elementario – están obrando. En él
hay seres de todos estos mundos, racionales y no racionales, criaturas
inteligentes y sin inteligencia. Una persona sin conocimiento ni gobierno
propio, obra impulsado según la voluntad de estas criaturas; pero el verdadero
filósofo obra conforme a la voluntad del Supremo Ser, el Creador, que está en
él. Si los amos a quienes el hombre obedece son locos, ellos, sus siervos,
también obrarán locamente. Es cierto que cada uno
cree que él es el amo y señor y que hace lo que quiere; pero no ve al
engañador que está dentro de él, el cual es su amo, y en quien él mismo
viene a ser un engañado”. (“De Meteoris.”)
Hay otra clase de espíritus, los
Sagane o Espíritus Elementales de la Naturaleza. Paracelso dice tocante
a sus cuerpos lo siguiente: “Hay dos clases de carne. Una que viene de Adam, y
otra que no viene de Adam. La primera es material y grosera, visible y tangible
para nosotros; la otra no es tangible y no está hecha de tierra. Si un hombre
que desciende de Adam, quiere pasar por una pared, tiene primero que hacer un
agujero en ella; pero un ser que no desciende de Adam, no necesita hacer ningún
agujero o puerta, sino que puede pasar por la materia que nos parece sólida,
sin causarle ningún daño. Los seres que no han descendido de Adam, lo mismo
que los que de él han descendido, están organizados y tienen cuerpo
substanciales; pero hay tanta diferencia entre la substancia que compone sus
cuerpos, como la que hay entre la Materia y el Espíritu. Sin embargo, los
Elementales no son espíritus, porque tienen carne, sangre y huesos; viven y
propagan su especie, comen y
hablan, obran y duermen, etcétera, y por consiguiente no pueden
propiamente ser llamados “espíritus”. Son seres que ocupan un lugar
entre los hombres y los espíritus, pareciéndose a los hombres y mujeres en su
organización y forma, y pareciéndose a los espíritus en la rapidez de su
locomoción. Son seres intermediarios, o Composita, formados de dos partes en
una; lo mismo que dos colores mezclados parecerán como un color, no pareciéndose
a ninguno de los dos originales. Los Elementales no tienen principios
superiores; por lo mismo no son inmortales, y cuando mueren, perecen como los
animales. Ni el agua ni el fuego puede dañarles, y no pueden ser encerrados en
nuestras prisiones materiales. Están, sin embargo, sujetos a enfermedades. Sus
costumbres, acciones, formas, maneras de hablar, etc., no son muy diferentes a
las de los seres humanos pero hay muchísimas variedades. Tienen sólo intelecto
animal, y son incapaces de desarrollo espiritual”. (“Lib. Filos.” II.)
“Estos espíritus de la naturaleza no son animales; tienen razón y
lenguaje como el hombre; tienen mente, pero no alma espiritual. Esto puede
parecer extraño e increíble; pero las posibilidades de la naturaleza no están
limitadas por el conocimiento que el hombre y la sabiduría de Dios es
insondable. Tienen hijos, y éstos son como ellos. El hombre está hecho a la
imagen de Dios y se puede decir que ellos están hechos a la imagen del hombre;
pero el hombre no es Dios, y los espíritus elementales de la naturaleza no son
seres humanos, aunque se parecen al hombre. Pueden enfermar y mueren como
animales. Sus costumbres se parecen a las de los hombres, trabajan y duermen,
comen, beben y hacen sus vestidos, y así como el hombre está más cerca de
Dios, así ellos están más cerca del hombre”. (Lib. Filos.” II )
“Viven en los cuatro elementos: las Ninfas en el agua, las Sílfides en el aire, los Pigmeos en la tierra, y las Salamandras en el fuego. Son llamados también Ondinas, Silvestres, Gnomos, Vulcanos, etc. Cada especie se mueve únicamente en el elemento a que pertenece, y ninguno de ellos puede salir de su elemento propio, que es para ellos como el aire es para nosotros, o el agua para los peces, y ninguno de ellos puede vivir en el elemento que pertenece a otra clase. Para cada ser elemental, el elemento en que vive es transparente, invisible y respirable, como la atmósfera lo es para nosotros”.
“Las cuatro clases de espíritus de la naturaleza no se relacionan
entre sí; los Gnomos no se comunican con las Ondinas o
Salamandras, ni los silvestres con ninguna de aquéllas. Así como los
peces viven en el agua que es su elemento, así cada ser vive en su propio
elemento. Por ejemplo, el elemento en que el hombre respira y vive es el aire;
pero para las Ondinas el agua es lo que el aire para nosotros, y si nos
sorprendemos de que estén en el agua, también ellas se pueden sorprender de
que estemos en el aire. Así pues, el elemento de los Gnomos es la tierra, y
pasan por las rocas, paredes y piedras como un espíritu, porque tales cosas no
son para ellos más grandes obstáculos de lo que el aire es para nosotros. En
el mismo sentido el fuego es el aire en que las Salamandras viven; pero los
Silvestres o Sílfides, son los que están en más cercana relación con
nosotros; porque viven en el aire como nosotros; porque viven en el aire como
nosotros, se ahogarían si estuviesen bajo el agua, se sofocarían en la tierra
y se quemarían en el fuego, porque cada ser pertenece a su propio
Caos y muere si es transportado
a otro. Si ese Caos es denso, los seres que viven en él son sutiles, y si el Caos
es sutil, los seres son densos. Por lo mismo tenemos cuerpos densos para
que podamos pasar por el aire sin impedimento, y los Gnomos tienen forma
sutiles, para que puedan pasar por las rocas. Los hombres tienen sus jefes y
autoridades; las abejas y hormigas sus reinas, los gansos y otros animales sus
guías también, y lo mismo los espíritus de la naturaleza tienen sus reyes y
reinas. Los animales reciben su vestido de la naturaleza; pero los espíritus de
la naturaleza lo preparan por sí mismos. La omnipotencia de Dios no está
limitada a cuidar sólo al hombre, sino que se extiende a cuidar también de los
espíritus de la naturaleza y de muchas otras cosas de que los hombres no saben
nada. Todos estos seres, ven el sol y el firmamento lo mismo que nosotros,
porque cada elemento es transparente para los que viven en él. Así pues, el
sol brilla a través de las rocas para los Gnomos, y el agua no impide a las
Ondinas ver el sol y las estrellas; tienen sus primaveras e inviernos, y su
“tierra” les produce frutos; porque cada ser vive del elemento de que ha
brotado”. (“Lib.Filos.” II )
“Con respecto a la personalidad de los Elementales, se puede decir que
los que pertenecen al elemento del agua se parecen a los seres humanos de ambos
sexos, los del aire son más grandes y más fuertes 25;
las Salamandras son largas, delgadas y secas; los Pigmeos o Gnomos, son de dos
palmos de estatura, pero pueden extender o alargar sus formas hasta que parezcan
como gigantes. Los Elementales del aire y el agua, las Sílfides y Ninfas, son
de bondadosa disposición para con el hombre; las Salamandras, no se le puede
asociar a causa de la naturaleza ígnea del elemento en que viven, y los Pigmeos
son generalmente de naturaleza maliciosa. Estos construyen casas, bóvedas y
edificios de extraño aspecto con ciertas substancias semi - materiales
desconocidas para nosotros. Tienen una clase de alabastro, mármol, cemento, etcétera;
pero estas substancias son tan diferentes de las nuestras como la tela de una
araña es diferente de nuestro lino. Las Ninfas tienen sus residencias y
palacios en el agua; las Sílfides y Salamandras no tienen moradas fijas. En
general, los Elementales aborrecen a personas presuntuosas y obstinadas, tales
como los dogmáticos, científicos, borrachos y glotones, lo mismo que a los
pendencieros y gentes vulgares de todas clases; pero aman a los hombres
naturales, que tienen mente sencilla y son como los niños, inocentes y
sinceros; mientras menos vanidad e hipocresía haya en el hombre, más fácil
les será acercarse a él; pero si es lo contrario, son tan reservados y huraños
como los animales silvestres”.
El hombre vive en los elementos exteriores, y los Elementales en los
interiores. Tienen habitaciones y vestido, métodos y costumbres, lenguaje,
lenguaje y gobierno propios, en el mismo sentido que las abejas tienen sus
reinas y los rebaños de animales su jefe. Algunas veces se les ve bajo diversas
formas. Las Salamandras han sido vistas como bolas o lenguas de fuego corriendo
en los campos o apareciendo en las casas. Ha habido casos en que las ninfas han
adoptado la forma humana, vestido maneras, y han entrado en unión con el
hombre. Hay ciertas localidades en que gran número de Elementales viven juntos,
y ha ocurrido que un hombre haya sido admitido en su comunidad y haya vivido con
ellos por algún tiempo, y que se hayan hecho visibles y tangibles para él 26.
“Los ángeles son invisibles para nosotros; pero sin embargo un ángel
puede aparecer a nuestra vista espiritual, e igualmente el hombre es invisible a
los espíritus de la naturaleza,
y lo que las Ondinas
saben de nosotros es para ellas simplemente lo que los cuentos de duendes son
para nosotros. Las Ondinas se aparecen al hombre, pero no el hombre a ellas. El
hombre es denso en el cuerpo y sutil en el Caos (plano
astral) y aparecérsele, permanecer con él, casarse y concebir hijos de él.
Así pues, una Ondina puede casarse con un hombre, hacerle casa, y sus hijos serán
seres humanos y no Ondinas, porque reciben un alma humana del hombre, y además
la Ondina misma recibe por esto el germen de la inmortalidad. El hombre está
ligado a Dios por medio de su alma espiritual, y si una Ondina se une al hombre,
vendrá a ser por esto ligada a Dios. Así como una Ondina sin su unión con el
hombre muere como un animal, igualmente el hombre es como un animal si destruye
su unión con Dios”.
“Por lo mismo las Ninfas están ansiosas de unirse con el hombre;
procuran hacerse inmortales por medio de él. Tienen mente e intelecto como el
hombre, pero no el alma inmortal, como la que hemos obtenido por el Cristo. Pero
los espíritus de la tierra, el aire y el fuego, rara vez se casan con un ser
humano. Pueden, sin embargo, apegársele y entrar a su servicio. No se debe
suponer que son nada aéreo o simplemente espectros o apariencias; son de carne
y sangre, sólo que más sutiles que el hombre (esto
es, de la substancia de la mente)”.
“Las Ninfas algunas veces salen del agua y se las puede ver sentadas en
la orilla cerca de donde viven, y lo mismo que los Gnomos tienen un lenguaje
como el hombre; pero los espíritus de los bosques son más huraños y no hablan
nada, aunque pueden hablar y son muy hábiles. Las Ninfas aparecen con forma
humana y vestido; pero los espíritus del fuego son de forma ígnea. Usualmente
no se hallan en compañía de los hombres, pero cohabitan con viejas, tales como
las brujas, que algunas veces son obsesadas por el diablo. Si un hombre tiene
una Ninfa por esposa, cuídese de no ofenderla mientras está cerca del agua,
pues en tal caso volverá a su elemento 27;
y si alguno tiene un Gnomo por criado, séale fiel, porque cada uno tiene que
ser obediente para con el otro; si cumplís vuestro deber para con él, él lo
cumplirá con vosotros. Todo esto está en el orden divino de las cosas y será
manifiesto a su debido tiempo; de modo que entonces podremos ver lo que ahora
parece casi increíble”. (“Lib. Filos.II”)
En las leyendas de los santos se hace alusión a los Espíritus
Elementales de la Naturaleza llamándolos muchas veces “diablos”, nombre que
no merecen; porque hay Elementales buenos tanto como malos; pero aunque pueden
ser muy egoístas, no han desarrollado ningún amor por el mal absoluto, porque
sólo tienen almas mortales, pero no esencia espiritual que los haga inmortales.
Además de las almas astrales que hay en el hombre y los Espíritus
Elementales de la Naturaleza, hay
otros muchos espíritus nacidos dentro del alma madre (la voluntad e imaginación
de la naturaleza); y así como la mente del hombre puede crear monstruos,
y el hombre puede pintar sus imágenes en el lienzo, o esculpirlas en piedra o
madera, igualmente el poder universal de
la voluntad crea monstruos en la luz astral, y puede arrojar sus sombras en el
mundo físico de las apariencias, haciéndose objetivas en cuerpos sobre la
tierra. Algunas de ellas son de corta vida y otras vivirán hasta el día de la
disolución de todas las cosas. “Todos sabemos que un hombre puede cambiar su
carácter en el curso de su vida, de modo que al fin llegue a ser una persona
muy diferente de lo que era antes; y así toda criatura que tenga voluntad puede
cambiar y hacerse sobrenatural o contranatural, esto
es, diferente de lo que normalmente pertenece a su naturaleza. Muchas de las
lumbreras de la iglesia, que ahora se pavonean llenas de joyas y diamantes,
parecerán dragones y gusanos cuando el cuerpo humano en que están ahora
enmascarados haya desaparecido cuando llegue la muerte”. (Lib. Filos. IV”)
“Hay también Sirenas; pero son simplemente una clase de peces monstruos; pero hay
dos clases más de espíritus, relacionados con las Ninfas y Pigmeos, a saber:
los Gigantes y los Enanos.
Esto no puede ser creído, pero debe recordarse que el principio del
conocimiento divino es que la luz de la naturaleza ilumine al hombre, y que por
esta luz conozca todas las cosas de la naturaleza por medio de la luz interior.
Los Gigantes y Enanos son monstruos, estando en relación con los Silvestres y
Gnomos en el mismo sentido que las Sirenas están relacionadas con las Ondinas.
No tienen alma (espiritual), y pueden mejor ser comparados a monos que a serse
humanos. Estos espíritus son con frecuencia los guardianes de los tesoros
ocultos”.
“Tales cosas pueden ser negadas por el sabio mundanal; pero al fin del
mundo, cuando todas las cosas serán reveladas, entonces también se verán
avergonzados y corridos los llamados “doctores” y “profesores”, que
fueron grandes en su ignorancia; entonces se verá quiénes fueron los
verdaderamente instruidos en el fundamento de la naturaleza, y cuáles los
instruidos simplemente en charla vacía. Entonces conoceremos a los que han
escrito conforme a la verdad, y los que han enseñado según su fantasía; y
cada uno recibirá lo que merezca. No habrá entonces doctores ni magistrados, y
los que están haciendo ahora mucho ruido estarán entonces muy callados; pero
los que hubieren recibido la verdadera inteligencia serán felices. Por lo mismo
recomiendo que mis escritos sean juzgados en aquel tiempo cuando todas las cosas
se manifestarán y cuando cada uno verá la luz como le fue revelada.
“Los malos espíritus son, por decirlo así, los alguaciles y
ejecutores de Dios (la Ley). Han sido producidos por las influencias del mal y
siguen su destino. Pero el vulgo tiene una estima demasiado elevada de sus
poderes, especialmente del poder del diablo. El diablo no tiene bastante poder
para remendar ollas viejas, y mucho menos para enriquecer a un hombre. El – o
ello – es la cosa más pobre que puede hallarse en los cuatro elementos 28.
Hay muchísimas invenciones, ciencias y artes que se atribuyen a la agencia del
diablo (personal); pero antes que el mundo sea más viejo, se hallará que el
diablo nada tiene que ver con estas cosas, que el diablo es nada y no sabe nada,
y que estas cosas son el resultado de causas naturales. La verdadera ciencia
puede hacer muchísimo; la Sabiduría Eterna de la existencia de todas las cosas
es sin tiempo, sin principio y sin fin. Las cosas que son consideradas ahora
como imposibles se realizarán; lo inesperado se verá en el futuro que es
cierto, y lo que es mirado como una superstición en nuestro siglo, será la
base de la ciencia aprobada del siguiente”. (“Filosofía Oculta”)
Franz Harttmann
[1] Boheme dice: “Cuando el alma ha pasado por la muerte está entonces en la esencia de Dios. Permanece con las obras que ha hecho aquí, y en este estado contemplará la majestad de Dios y verá a los ángeles cara a cara. En el mundo insondable en donde el alma está, no hay fin u objeto que el alma no alcance. Donde la carroña esté, allí se juntarán las águilas”.
[2] Boehme dice: “la mayoría de las almas parten de sus formas terrestres sin el cuerpo de Cristo (amor divino); y sólo están en relación con él por un pequeño hilo”. Tales almas, teniendo muy poca espiritualidad, no existirán en dicha tan gloriosa como aquellas cuya espiritualidad se desplegó en la tierra y que amaron a Dios sobre todas las cosas.
[3] La sensación es un atributo de la vida. Si la vida reside en el cuerpo astral, éste tendrá sensación, y mientras este cuerpo esté en relación simpática con el cuerpo muerto físico, puede hasta sentir cualquier daño que se haga a este último. El cuerpo físico, si está inanimado, no tiene sensación; ésta pertenece al hombre interior. Donde quiera que el centro de conciencia se establece, allí está la sensación.
[4] Se podrían llenar libros con relación de casas frecuentadas por fantasmas, y hay ejemplos en que se ha visto que tales espectros son excesivamente numerosos. Algunas personas, que no pueden verlos, pueden sentirlos instintivamente, y hasta físicamente, como un viento frío, o como una corriente de electricidad que pasa por el cuerpo.
[5] Se han visto chinos e indios que se han matado con el fin de vengarse, de modo que sus almas puedan apegarse a sus enemigos, turbar sus mentes y arrojarlos al suicidio. También está bien probado que las guerras son con frecuencia seguidas por numerosos suicidios que ocurren en el ejército victorioso.
[6] Tal caso de vampirismo me es conocido personalmente. Un joven se mató a causa de su pasión por una señora casada. Esta le amaba, pero no le correspondió a causa de sus obligaciones matrimoniales. Después de la muerte, su forma astral se apegó a ella, y como ésta era de temperamento medianímico, halló él las condiciones necesarias para materializarse en parte. La señora necesitó de un esfuerzo largo y continuado, hasta que finalmente se libertó del íncubo. Si nuestros practicantes de medicina estuvieran más familiarizados con los hechos ocultos, muchos casos “misteriosos” que caen bajo su observación podrían serles claros, y obtendrían un conocimiento más profundo de algunas causas de manía, histericia, alucinación, etc.
[7] Fragmento, “De animabus mortuorum”. Una gran parte de este fragmento se ha perdido. Todos estos espíritus son el producto de la imaginación y la voluntad. Si una persona tiene una imaginación mala, crea una forma correspondiente en su mente, y si a esa forma le infunde voluntad, ha creado entonces “un espíritu”.
[8] Paracelso recomienda llevar corales rojos como remedio contra la melancolía. Se dice que son gobernados por la influencia del sol, mientras los de color obscuro están bajo la influencia de la luna. Los rojos son desagradables no sólo al Fantasma, sino también a los Monstruos, Incubos, Súbcubos, y otros malos espíritus; pero los corales obscuros gustan y los atraen. Conozco algunos casos de melancolía, depresión de la mente, hipocondrái, etc., que han sido tratados con éxito usando corales rojos, mientras que otros artículos empleados para el mismo fin no tuvieron efecto, y la curación por lo mismo no podía atribuirse simplemente a la creencia del paciente. El ignorante hallará más fácil ridiculizar estas cosas que explicarlas.
9 No se trata aquí de cosas simplemente visibles y tangibles, sino de los productos de la mente, que son también substanciales y que pueden hacerse visibles y tangibles bajo ciertas condiciones.
“El cuerpo visible, lo mismo que el terrestre, obran cada uno a su propia manera. Lo que el cuerpo visible ejecuta es hecho con las manos; el hombre interior obra por medio de su imaginación y voluntad. Las obras del primero nos parecen reales; las del segundo como sombras”. (“Morb.Invisib.” III.)
10 La literatura oculta de la Edad Media y la del espiritismo moderno contienen muchos ejemplos de Incubos y Súbcubos, habiéndose aparecido algunos de ellos visible y tangiblemente; otros, aunque invisibles, fueron tocados y sentidos. Estos casos son al presente mucho más numerosos de lo que comúnmente se cree; pero estos espíritus pueden “materializarse” únicamente si las condiciones necesarias son dadas. Por lo mismo, sólo son sentidos durante un estado de enfermedad, y cuando el paciente se recobra desaparecen, porque de una constitución sana no pueden extraer los elementos necesarios para su materialización. Estos Incubos y Súbcubos son, por lo mismo, el producto de un estado física y moralmente enfermo. La imaginación mórbida crea una imagen, la voluntad de la persona la hace objetiva, y el aura nerviosa puede hacerla substancial a la vista y al tacto. Además, cuando la imagen ha sido creada, atrae hacia si misma influencias correspondientes del alma del mundo.
11 Los instintos animales no pueden ser suprimidos, y la “carne” no puede ser “mortificada”, sino despertando una actividad psíquica superior en lugar de las inferiores, o exaltando la naturaleza espiritual sobre el principio animal del hombre. La abstinencia en los actos es inútil para el desarrollo espiritual, si no se sigue la abstinencia en pensamiento. El celibato forzoso no forma un sacerdote; un verdadero sacerdote es un santo, y los santos son personas que han desarraigado sus deseos carnales.
12 Esta es la clase de “espíritu” creado por los seguidores de P. B. Randolph, según las instrucciones dadas en su libro intitulado “Eulis”.
13 No pueden, sin embargo hacerse visibles, a menos que puedan extraer algo de la esencia astral de la persona o personas en cuya presencia desean aparecer; en otras palabras, las personas deben ser médiums para producir tales manifestaciones de forma.
14 Paracelso da aquí una descripción muy buen de algunas de las materializaciones modernas espíritas. El “doble aéreo” (forma astral) usualmente sale del lado izquierdo del médium, en la región del bazo. No es preciso que los médiums sean necesariamente personas depravadas, pero debe haber alguna falta en su organización, pues de lo contrario la combinación de sus principios sería demasiado fuerte para separar algo de su substancia astral. Los médiums de materialización pueden ser personas muy buenas, pero la vida solitaria y costumbres viciosas pueden conducir al desarrollo de esta medumnidad que al fin puede ser fatal.
15 Por “oración” se entiende el ejercicio de la voluntad espiritual. “¡Oh tú, estúpido y tonto sacerdote, que no sabes absolutamente nada; te imaginas que puedes arrojar a los malos espíritus con el suave olor del incienso, el cual les gusta tanto a los buenos como a los malos espíritus. Si en vez de incienso emplearas asafétida, podrías entonces arrojar a los malos espíritus y aun a los buenos”. (“Filos. Ocult.”)
16 Sucede muchas veces que las enfermedades corporales son la causa de mórbidos deseos. Una enfermedad de la piel (prurito de la vagina o scroti) puede causar deseos eróticos; un desplazamiento del útero, una erosión, una úlcera o inflamación del hueso uterino, causan depresión mental e histericia; las almorranas pueden causar melancolía, etc., etc.; pero todas estas causas son a su vez los efectos de causas anteriores que pueden tener un origen psíquico, y establecen las condiciones por las cuales pueden obrar las influencias elementarias.
17 SE han hecho experimentos en Londres. Con la inhalación de varios éteres, cloroformo, gas óxido nitroso e hidrocarbonatos se han obtenido el efecto de producir tales “alucinaciones”. Antes que estos gases fueran conocidos, se usaban fumigaciones de substancias venenosas para tales fines. Las recetas de los materiales usados para tales fumigaciones eran guardadas muy secretas, a causa del abuso que podría hacerse de tal conocimiento, y a consecuencia de lo cual puede hasta producirse locura. Una de las fumigaciones más efectivas para producir apariciones estaba, según Eckartshausen, compuesta de las siguientes substancias; cicuta, haba, azafrán, linaloe, opio, mandrágora, salano, semilla de amapola, asafétida y perejil. Las fumigaciones para arrojar a los malos espíritus se componía de azufre, asafétida, castóreo, y más especialmente de pericón y vinagre. El ácido carbónico no se conocía en aquel tiempo.
18 Esto es confirmado por Swendenborg en su descripción del “Infierno”, y también por Jacobo Boehme. El alma animal de los muertos toma forma y figura del animal cuyo carácter predominó en su constitución.
19 Hay una cadena sin fin de nacimientos y transformaciones que se verifican en el mundo de las causas (espiritual), tanto como en el mundo de los efectos (material). La vida de algunas de estas entidades dura enormes períodos de tiempo; otras tienen sólo una corta existencia individual. Según las enseñanzas brahmánicas, hay siete clases principales de espíritus, algunas de ellas con innumerables subdivisiones: 1. Arupa Devas (espíritus sin forma), espíritus planetarios; el sexto principio inteligente del planeta, cuyo producto son; 2. Rupa Devas (con forma). Elevados espíritus planetarios Dhyan – Chohans; 3. Pisachas y Mohinis. Elementarios masculinos y femeninos, compuestos de las formas astrales de los muertos, que pueden ser obsesados por Elementales, y producen los Incubos y Súbcubos; 4. Mara Rupas: formas de deseo o pasión. Almas condenadas a la destrucción; 5. Asuras: Elementales (Gnomos, Sílfides, Ondinas, Salamandras, etc.) Estos se desarrollarán en seres humanos en el siguiente Manvántara (ciclo de evolución); 6. Bestias. Elementales con formas de animales, monstruosidades; 7. Raksasas o demonios. Almas de hechiceros y de hombres de gran inteligencia, pero con tendencias malas. Los que se hacen criminales, por el progreso de la ciencia, los dogmatistas, sofistas, viviseccionistas o descuartizadores de animales vivos, etcétera, son los que suministran material para el desarrollo de tales “diablos”. Los Asuras son llamados con frecuencia Devas, y son adorados en muchos lugares de la India. Son los espíritus guardianes de ciertos lugares, jardines, casas, etc., y tienen templos propios. Hay muchos miles de variedades. Véase “Isis sin Velo”.
20 Son evidentemente una clase diferente de “espíritus familiares” de los guías “invisibles” mencionados ya. El espíritu que cada niño recibe cuando nace, y que acompaña a la persona durante su vida terrestre, es su propio mismo o yo espiritual, el “Karana Sharira”.
22 Todo el universo es una expresión de conciencia, y por lo mismo hay en el mundo innumerables estados de voluntad consciente e inteligente, algunos con forma visible y otros con invisible. Algunos sin forma, como corrientes de aire; otros indefinidos, como nieblas o nubes; otros sólidos, como las rocas; algunos impermanentes; otros permanentes como las estrellas.
23 El “rationale” en que la adivinación, la geomancia, la práctica de la vara adivinatoria, etc., están basadas en que por medio de tales prácticas puede adquirir y comprender el intelecto de la personalidad el conocer ciertas cosas, que ya existen en el espíritu del hombre. El hombre inferior no puede, bajo todas circunstancias, comunicar su conocimiento al hombre externo, porque la conciencia de los dos no es idéntica; pero el espíritu puede influenciar el aura nerviosa de la persona, gobernar los músculos de su cuerpo, y así guiar sus manos.
24 Los que tienen alguna experiencia en el espiritismo moderno, reconocerán la verdad de esta descripción. Los espiritistas no deben obrar por consejos de los espíritus, si estos consejos son contra su razón, y los científicos no deben confiar en las opiniones de otros, si estas opiniones son contra su propio sentido común.
25 El hombre semi - animal puede ser considerado como un elemental del aire, originado de la unión de los Dhyan Choans (Hijos de Sabiduría) con las hijas de los Gigantes. (Véase Biblia, Génesis VI, 4)
26 No es creíble que una persona haya entrado con su cuerpo físico en la montaña de Venus o Untersberg, o en cualesquiera otro lugar renombrado de que habla la tradición popular. Ni las brujas y hechiceros de la Edad Media han estado en el sábado de las brujas con sus cuerpos físicos y parece igualmente improbable que una persona hubiera entrado alguna vez físicamente en donde viven los adeptos desencarnados. Pero el cuerpo físico del hombre no es el hombre, es sólo su sombra externa, y donde quiera que la conciencia del hombre esté, allí estará presente él. Pero mientras está allí, no pierde su cuerpo exterior, del cual no usa por el momento como sucede con una parte de su vestido que intencionadamente se quita, y al despertar, volviendo a la conciencia física, puede muy bien creer que había estado en tal lugar con su forma física.
27 “Si alguno se casa con una ninfa del agua, y ella le abandona, no debe tomar otra esposa, porque el matrimonio no ha sido disuelto. Si se casa, morirá poco después”. (De Ninf.)
28 El “diablo” es la mala voluntad espiritual. El diablo no tiene poder en el hombre, pero si éste permite que el diablo se desarrolle en su interior, entonces el gran Diablo ayudará al diablo chico para que crezca y se alimente con su propia substancia. (Véase “Las Doctrinas de Jacob Boehme”.)