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Lo que acaba de
acontecer en Arequipa es una lección de rebeldía que
la historia política de nuestro país recogerá
como una de las más dignas de nuestro tiempo.
Lección de rebeldía y de dignidad. Porque desde cuando
el alcalde de la ciudad, don Juan Manuel Guillén, informó
que Arequipa no iba a permitir que el presidente Toledo hiciera lo
que se le viniese en gana, estaba adquiriendo un compromiso de rebeldía
y dignidad de la más alta calidad cívica.
Arequipa tiene un historial que lo coloca como uno de los pueblos
más insobornables del Perú. Uno de sus últimos
gestos de intransigencia contra los abusos del poder, fue cuando logró
que el ex presidente Odría, diera marcha atrás en sus
dictámenes y depusiera a su ministro de gobierno, un hecho
casi tan parecido a lo que acaba de suceder ahora. Asi, con marcha
atrás, caída de un Ministro y encumbramiento de otro
héroe de la gesta. Lo cual, le permite a Arequipa, con dolor,
pero con grandeza afirmar, -como es su grito de guerra- que: "Cuando
un arequipeño muere, nunca muere".
Al conocer los primeros datos sobre la rebeliòn arequipeña,
escribí que: "El refrán es demasaido viejo y demasiado
sabio: Quien siembra vientos, cosecha tempestades; Alejandro Toledo
está cosechando las tempestades que sembró irresponsablemente
durante su campaña electoral. Porque la madre del cordero,
dije, podría estar ahi, en sus alegres ofrecimientos, en la
venta de su alma al diablo con tal de conseguir la presidencia de
la República. Lo único que quería Toledo y su
troupe, -incluyendo lógicamente a su esposa Eliane Karp, la
vanidosa por excelencia-, era llegar al poder".
Dije que eso era lo primero que le enrostraban los arequipeños
al presidente: "¿Por qué Ud. dijo que no iba a
privatizar las empresas generadoras de electricdad del sur, Egasa
y Egesur, durasnte los dias febriles de su campaña electoral?.
No solo lo dijo en sus discursos deslenguados sino que lo documentó.
No voy a privatizar , dijo y escribió, aunque luego, ha privatizado".
Toledo acaba de recibir una doble lección política,
ética y moral: primero, no mentir, nunca más mentir;
segundo, no abusar del poder, nunca más abusar del poder. El
creyó que "poniendo mano dura", como le aconsejaban
irresponsablemente aquellos que no auscultan las necesidades reales
ni las voluntades potenciales de los pueblos, iba a salir del paso.
Y el tiro le salió por la culata. Cuidado, escribí antes
del desenlace, que el tiro le salga por la culata.
El y dos de sus más desatinados ministros intentaron burlarse
del pueblo y las autoridades arequipeñas que apelaron aún
a la huelga de hambre para hacer sentir sus quejas, y ya ven lo que
ocurrió.
La historia personal de Toledo, luego de los sucesos que culminaron
el lunes, se tiene que dividr entre Antes de, y Después de.
Igual que todas las eras en las cuales los golpes de timón
fueron drásticamente opuestos por el vértice e irreversibles.
Si el presidente hubiera sido más sensible, habría terminado
mejor este episodio inédito de su mandato casi recién
empezado. Pero, su arrogancia apoyada por dos o otres ministros de
su misma calaña e insensibilidad precipitaron los hechos hasta
terminar como ha terminado, hecho un desastre: un ministro por los
suelos y otro ministro pudriéndose como un cadáver cualquiera
y, en general, mayor descrédito del país, lamentablemente,
no sólo interno sino externo; en el extranjero, esta vuelta
de tuerca tiene que haber dejado un acre sabor a pésima gestion
de gobierno toledista.
Por lo pronto, tal como lo señalé oportunamente, lo
que sucedía en Arequipa, despintaba aún más la
imagen del país en el mundo de las finanzas o de la inversiòn
extranjera. Es tan grave, dije que según noticias frescas,
Bolivía estaría a punto de entregarle a Chile el traslado
de sus minas de gas para su comercialización cuando por razones
históricas se lo debiò dar al Perú. Lo cual refleja.
por otro lado, dije, que los intereses económicos valen más
que cualquier argumento histórico, en la vida de los pueblos.
Chile recibirá una gigantesca inyección para mejorar
su economía que lo pondrá aún más poderoso
de lo que es o se cree que es, para colmar sus ambiciones no sólo
de desarrollo interno. Sus conductores históricos siempre soñaron
con que Chile debería liderar a América Latina; con
esto del gas, ya tiene bastante para consolidar aquellas pretensiones.
Ojala, Bolivia, escribí, no tenga de que arrepentirse jamás
por entregarles esta concesiòn olvidándose de la deuda
que le tiene y la que tiene con nosotros. Eso escribí francamente.
En fin, Arequipa ha puesto en su sitio al presidente Toledo, acaso
en representación de más del 70 por ciento de peruanos
que no estamos conformes con su erradísima manera de gobernar.
Arequipa, con un nuevo nombre para su sanatoral de héroes civiles,
ha dado otro ejemplo a los pueblos del Perú y el mundo, de
que el usufructo del poder social, político, ecónómico
o de cualesquiera índoles, tiene sus lìmites precisos.
No se puede abusar así nomas con alegría ni irresponsabilidad.
Los días de hambre que sufrieron los alcaldes arequipeñós
no fueron inùtiles. No fueron una farsa como dijo uno de los
ministros toledistas, fueron una demostración contundente de
que detrás de ellos había un pueblo orgulloso de su
pasado por su rebeldía contra los abusos del poder.
Ahora, a esperar el desarrollo de las instancias. Se considera que
el Poder Judicial fallará correctamente a favor o en contra
de la protesta, atenido a las circunstancias e interpretaciones de
la Ley. Cuidado, que no sea así, porque entonces, Arequipa
dejará atrás la tregua y empezará de nuevo.
Mientras tanto, a santiguarse y a esperar con serenidad y patriotismo
el desenlace de esta nueva gesta empezada por Arequipa, seguida por
Cusco, Tacna, Puno y Moquegua y, en general, por todos los pueblos
del Perú. .
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